1 de juny 2014

Las Persianas


LAS PERSIANAS


Nuestras persianas son unos de los músculos más importantes de nuestro cuerpo, aunque solo midan dos centímetros. Al final de la persiana superior y al principio de la persiana interior, hay una especie de escoba que barre el paso al polvo y a las pequeñas impurezas que se puedan meter en su interior. Nuestras persianas se abren y se cierran en milésimas de segundo. El movimiento es tan rápido que ni si quiera se ve. Lo hace miles de millones de veces al día y si queremos evitar que se cierren sufrimos un picor y unas ganas terribles de cerrarlas antes de ponernos a llorar.

Las persianas son como tiendas. De día están abiertas y en sus escaparates muestran uno de los tesoros más bonitos y preciados que tenemos. Los hay de diferentes colores: verdes, azules, marrones, pardos, grises, negros... Además podemos expresar mil y una sensaciones según cuál sea el movimiento de ellas: pena, tristeza o alegría. Abriendo y cerrando rápidamente coqueteamos y enamoramos, y si lo hacemos lentamente el misterio está servido.

Al final del día las persianas se cierran igual que los escaparates de las tiendas. Están cansadas de tanto movimiento, luces y miradas y necesitan descansar plácidamente, para que el día siguiente puedan de nuevo estar en forma y ejercer su función.




 

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