5 de març 2015

Receta para hacer la tarta de la abuelita de Caperucita Roja

Receta para hacer la tarta de la abuelita de Caperucita Roja


INGRDIENTES:

  • ·       2 tazas de harina del lobo de las Siete Cabritas
  • ·       100gramos de mantequilla
  • ·       1 huevo que no sea de la familia de Patito Feo
  • ·       ½ taza de leche del cuento de la lechera
  • ·       1 taza de puré de 3 manzanas de la Bruja de Blancanieves
  • ·       1 taza de azúcar
  • ·       1 sobre de levadura

DECORACIÓN:

·       Galletas de Vainilla de casa de la Bruja de Hansel y Gretel


ELABORACIÓN:


Para empezar, has de precalentar el horno a 230º. Luego para realizar el puré de manzanas, pela y corta a cuadraditos las manzanas que la bruja lleva a Blancanieves, introduzca en una olla, cúbrelas de agua y caliéntalas a fuego medio durante 10 minutos, para encender el fuego usa una cerilla de la señora de las cerillas. A continuación añade una cucharada de azúcar, dejas que se entibie y lo trituras bien.

Reserva el puré para más adelante y coge otro recipiente. Añade mantequilla y bátela hasta hacerla crema. Luego, incorpora poco a poco y sin dejar de batir la harina que utilizo el lobo para engañar a las siete cabritas, para que te sea más fácil mezclarla, tamiza la harina con la levadura.

Cuando la harina está bien integrada, añade el huevo (preferiblemente que no sea uno de los hermanos de Patito Feo) y sigue batiendo. Después, para seguir con la masa de la tarta de manzana, vierte la leche de la lechera poco a poco y después el azúcar. Bátelo todo hasta que se mezcle todo bien y añade el puré de manzana que previamente has preparado.

Cuando tengas la masa lista, enharina el molde y viértela en él. Si lo deseas, puedes espolvorear, como campanilla de Peter Pan, un poco de canela o azúcar glass por encima. Hornea la tarta durante 25-30 minutos hasta que al pincharla con un palillo salga limpio.
Cuando esté listo, retíralo del horno y espera a que se enfríes para desmoldarlo. Después lo puedes decorar como tú quieras, por ejemplo, puedes poner encima de la tarta galletas de vainilla de la casa de Hansel y Gretel.


Finalmente, cuando se haya enfriado, la colocas en una bandeja, la pones en la cesta y ya la puedes llevar a casa de la abuelita de Caperucita Roja.

Opinar sin faltar

OPINAR SIN FALTAR

En las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Youtube…) se comentan imágenes, noticias, hechos, frases… Considero bueno que se comente y que se compartan noticias. Así mismo, también pienso que se ha de hacer de modo moderado. Opinar por internet lo hace mucha gente de diferentes países, regiones, razas y religiones pero hay que mantener unos “límites”.

La libertad de expresión es buena y casi todos estamos a favor, pero hay muchas personas que comentan de cualquier manera aunque por suerte, hay personas que comentan lo que piensan pero bien escrito, sin herir los sentimientos ni creencias de las personas apuestas, e incluso en algunos comentarios llegan a hacer pensar y razonar a las otras personas. En cambio, por otra parte, hay comentarios inadecuados, que faltan al respeto y son banales, comentarios absurdos y que no vienen al caso; muchas veces he visto en Facebook, que, un periódico publica una noticia, yo me la leo, la miro de entender y cuando voy a mirar los comentarios para saber que opina la otra gente, veo: “Quien lea esto es tonto. Jajaja” o “Si lees esto pásalo a 30 amigos tuyos”. La gente, ¿no tienen nada más que hacer?  Lamentablemente, muchos no. También me opongo a que no sabes quién lo escribe realmente, no sabes qué edad tiene, puede que tenga 80 años y se haga pasar por uno de 20. Tampoco sabes si es un robot.


Admito que puedes opinar y decir lo que quieras y lo que piensas, tienes libertad de expresión. Finalmente, concluyo que estoy a favor de opinar, comentar y expresar lo que uno crea siempre y cuando esté bien explicado y sin faltar al respeto a nadie. El comentario o opinión no ha de ser una “chorrada”, un insulto (porque no te gusta la noticia) sino que, un comentario tiene que decir lo que tú creas sin cruzar esos “límites” de los que  hablaba al principio. Opinar sin faltar, es opinar de verdad.